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por Cecilia Rojas / January 6, 2017 / Temas: Tips, e-learning

El estudio online tiene numerosas ventajas, pero es una oportunidad que puede ser fácilmente desperdiciada si no se tiene la organización debida para enfrentar este nuevo método de aprendizaje. Es como una espada de doble filo que puede transformarse en un poderoso sable si no se conocen las técnicas necesarias para dominarlo.

El estudio en línea, o eLearning, es una útil herramienta aplicable a esos momentos en la vida cuando se quiere obtener un título, diplomado o capacitación pero no existe el tiempo o flexibilidad horaria para llevarlo a cabo. Sea por motivos como la tenencia de un trabajo o el poseer más responsabilidades, el poder estudiar desde la casa entrega esta libertad que permitirá lograr esta meta, pero será necesario tomar medidas para que todo resulte.

Organizar el tiempo

Cuando se habla de estar tomando cursos online, no sólo basta dedicar un tiempo para tomar los cuadernos y cumplir la cuota semanal de trabajo, sino que es necesario ser constante con una rutina.

Uno de los beneficios que entrega la modalidad en línea es la flexibilidad que se ajusta a los tiempos del estudiante, pero esto no significa que hay una completa libertad. Si no existe una rutina de estudio, el clásico pensamiento de “hoy lo hago más rato” o “hoy no lo hago y mañana estudio el doble” comenzarán a surgir, lo que no sólo es contraproducente en términos de efectividad de la retención de conocimientos, sino que también largas sesiones pueden ser dañinas para el cuerpo según estudios de la Sociedad de Fisiología de Estados Unidos (APA).

Para tener una forma más efectiva de eLearning es necesario disponer siempre de un mismo espacio, una o dos horas de estudio que se repitan todas las semanas sin excepción aprovechando la flexibilidad horaria que entrega esta modalidad de estudio.

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Cuidar el espacio

El lugar de estudio ya no es una sala de clases con pupitres y la constante presencia de un profesor que controla la atención de los estudiantes. Ahora esa responsabilidad es del alumno y el disponer un lugar donde estudiar debe estar claro desde el día uno para que se mantenga así hasta el final del proceso.

No es necesario tener un escritorio destinado para el estudio, sino basta con elegir y determinar un lugar donde, al estar sentado, se transforme automáticamente en el centro de estudio y de nada más. Por lo mismo el estar lejos de distracciones es clave al momento de elegir. Televisores y otras fuentes distractoras han de quedarse lejos del centro de aprendizaje y es importante informar a todo el círculo familiar que se está estudiando para reducir en la mayor cantidad las distracciones.

El resto depende del gusto del estudiante, pero se debe definir antes de comenzar, por lo que debe responder a las siguientes preguntas desde un principio: 

  • ¿Prefiere el aire frío o caliente?
  • ¿Es necesario tener a alguien vigilando que no se distraiga?
  •  ¿Música o silencio?
  • ¿Tiene todo a mano? ¿Lápiz, cuaderno, computador?
  • ¿Algún líquido?

El saber qué se desea antes de dar inicio al estudio evitará el pararse cada cierto tiempo para conseguir lo que falta, lo que interrumpe el proceso cognitivo y alargará de manera innecesaria el proceso.

La importancia del sueño

Un examen importante se acerca y no se siente preparado. ¿Qué hace? Al menos no dormir en una maratónica sesión de estudio podría ser una de las peores decisiones que se toma.

Un estudio elaborado el 2012 realizó un experimento para comprobar la eficacia del sueño al momento de asimilar información. Este entregó una serie de conceptos relacionados (perro – hueso) y otros que no (piedra – globo) a dos grupos, uno a las 9 de la mañana y a otros a las 9 de la noche, quienes debían ir a dormir. 12 horas más tarde se les preguntó por estos conceptos, y aunque todos estuvieron correctos en los conceptos relacionados, el grupo que durmió tuvo un rendimiento mucho mejor al momento de recordar conceptos no relacionados en comparación a quienes se mantuvieron despiertos.

Gracias a la conclusión de este estudio, se descubrió que el cerebro es capaz de retener más información cuando se duerme después de haber aprendido algo, aprovechando además de asimilar la información y permitiendo aplicarla.

Por esto, la próxima vez que estudies para un examen recuerda que es mejor repasar las cosas detenidamente en tus horarios determinados y luego dormir, ya que al pasar de largo no estarás aprovechando tu máximo potencial.

¿Conoces otros consejos que puedan ayudar a estudiar en línea? Deja un comentario y haremos crecer esta lista en un esfuerzo colaborativo.

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