por Darío Ledesma de Castro / agosto 18, 2020 / Temas: Noticias

La revista Forbes destacaba hace unos días las razones por las que un gran porcentaje de las experiencias de educación virtual durante la pandemia no han sido todo lo satisfactorias que cabría esperar. El especialista en educación Ulrik Juul señala en su artículo que son muchos los factores que han influido en el fracaso de estas experiencias remotas, tanto en la enseñanza básica como en la superior: la falta de conectividad de muchos estudiantes que viven en zonas aisladas o con dificultad de acceso a Internet, el desconocimiento de las herramientas y estrategias de formación virtual por parte de muchos docentes, la estandarización de la formación para todos los alumnos y la incomodidad de muchos padres ante esta nueva situación son los más destacados.

Una de las principales conclusiones de Forbes es que el e-learning no puede consistir sólo en publicar contenidos de clase, vídeos o presentaciones online; es necesario un diseño previo que parta de los aprendizajes que queremos generar. Si ya la formación presencial no funciona, ésta se vuelve aún más problemática al llevarla a un entorno virtual. No se trata, por tanto, de incorporar tecnologías per se, sino de adaptar y personalizar el currículo utilizando recursos y metodologías propias de la formación online.

El artículo pone énfasis en el nulo uso realizado por las instituciones de la variada y relevante información provista por los ambientes de aprendizaje y las analíticas de aprendizaje. En este nuevo contexto, es incomprensible la ausencia de retroalimentación en tiempo real por parte de los participantes; desde Forbes sugieren que ésta considere lo que se está aprendiendo, cómo se imparte la formación, cuáles son las dificultades de los estudiantes y cómo logran las competencias, habilidades y conocimientos requeridos.

Otra recomendación importante es la integración de evaluaciones formativas en el diseño pedagógico, que sirvan como guía para el aprendizaje de los estudiantes y no se asocien necesariamente a una nota o calificación. Cuando éstas se utilizan conjuntamente con el aprendizaje personalizado, tendremos una gran cantidad de datos a nuestro alcance para realizar un seguimiento exitoso. Las analíticas de aprendizaje (learning analytics) puede informarnos sobre cómo apoyar mejor a los estudiantes, independientemente de si la formación es presencial o virtual.

Como conclusión, Forbes destaca que el éxito de una formación remota descansa sobre una personalización que considere las necesidades del estudiante: las diferencias en el ritmo o el estilo de aprendizaje de cada individuo pueden adaptarse a través de los ambientes virtuales, y para ello la figura del profesor es clave. El futuro del e-learning no pasa por reemplazar a los docentes, sino por tratar de mejorarlos. Por ello, debemos estar dispuestos a aprender de los fracasos de este período para comprender cómo diseñar planes de estudio que se adapten mejor a las necesidades de los estudiantes, aprovechando el valor tanto de los educadores como de la tecnología para obtener resultados más positivos.

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