Cada 01 de octubre celebramos a las y los asistentes de la educación, quienes sostienen buena parte de la vida diaria de nuestras escuelas. Hoy, además, tienen un rol decisivo ante la crisis de convivencia escolar que vive el país.
Durante años, la convivencia se abordó desde la reacción: se esperaba el conflicto para luego sancionarlo. Ese enfoque reactivo y punitivo ya no basta. Gestionar la convivencia exige anticiparse, detectar señales tempranas, acompañar a estudiantes y familias, y dar apoyo socioemocional antes de que el problema crezca.
La Ley 21.809, sobre convivencia, buen trato y bienestar de las comunidades educativas, va en esa dirección. Exige que cada establecimiento cuente con un equipo de convivencia, liderado por un coordinador de jornada completa y dedicación exclusiva con formación o experiencia en el área, y prioriza las medidas formativas por sobre las disciplinarias. El mensaje es claro: la convivencia es un ámbito profesional que requiere tiempo y competencias.
Dicho lo anterior, la formación técnico profesional tiene una respuesta concreta. En Iplacex hemos acompañado la evolución de los asistentes de la educación y entendemos su trabajo con un profundo sentido formativo. La carrera de Técnico en Gestión de la Convivencia Educativa refleja ese compromiso: preparar a quienes están en el patio, en los pasillos y en la sala para fortalecer esos equipos y mediar, prevenir y acompañar con las herramientas adecuadas.
Honrar a los asistentes de la educación no es solo agradecer su labor. Es darles la formación y el lugar que la escuela de hoy necesita. Una buena convivencia no se impone: se construye, y requiere personas preparadas para hacerlo.