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El mejor "algoritmo" en salud sigue siendo la sensibilidad humana

El mejor "algoritmo" en salud sigue siendo la sensibilidad humana
Autor: Javiera Silva Taibo, directora de la Escuela de Salud

El 17 de mayo celebraremos una nueva versión del Día Internacional de Internet y el impacto de las telecomunicaciones en nuestra sociedad. En este contexto, se vuelve urgente reflexionar sobre el propósito de esta transformación en un área crítica: la salud. La digitalización en este ámbito no es algo nuevo. Desde hace décadas, las tecnologías han acompañado los procesos clínicos, permitiendo avances significativos en diagnósticos más oportunos, tratamientos más precisos y una gestión más eficiente de la información sanitaria. Gracias a ello, hoy contamos con herramientas que han salvado y mejorado innumerables vidas.

Sin embargo, este progreso también nos invita a una reflexión necesaria. En muchos espacios, la creciente presencia de pantallas, dispositivos y sistemas ha ido desplazando, muchas veces sin darnos cuenta, el vínculo humano. En ocasiones, el foco se ha puesto más en el dato que en la persona, más en el protocolo que en la historia que hay detrás de cada paciente.

No podemos olvidar que la tecnología no es un fin en sí misma. Es un puente, un apoyo, un complemento fundamental para el cuidado de la salud, pero nunca un reemplazo del encuentro humano. La verdadera calidad en salud se construye cuando la innovación convive con la empatía, cuando el avance técnico se sostiene sobre una base ética y profundamente humana.

Humanizar la digitalización implica volver a mirar, más allá de la pantalla; volver a escuchar, incluso cuando el tiempo apremia; y volver a sentir, recordando que trabajamos con personas, con emociones y con historias de vida. Implica formar profesionales capaces de utilizar la tecnología con criterio, sensibilidad y un fuerte sentido de responsabilidad social.

Humanizar la digitalización en salud se logra cuando la tecnología se diseña, implementa y utiliza poniendo a las personas en el centro. Esto supone comprender que los sistemas digitales, la inteligencia artificial, la telemedicina o los registros electrónicos deben facilitar el cuidado, mejorar la comunicación y apoyar la toma de decisiones clínicas, sin sustituir el vínculo humano entre profesionales, pacientes y comunidades.

Para avanzar en este camino, es fundamental promover una mirada ética y crítica del uso de la tecnología, que resguarde la dignidad, la privacidad y la experiencia de quienes reciben atención. Humanizar no significa ralentizar el progreso, sino darle sentido, asegurando que cada avance tecnológico contribuya a una atención más cercana, empática y segura.

Esta transformación es clave para el futuro del sistema de salud. En un escenario marcado por el envejecimiento de la población, el aumento de las enfermedades crónicas y las brechas de acceso, la digitalización solo será sostenible y efectiva si fortalece la confianza y la comunicación.

En este contexto, formar a los futuros profesionales con competencias en humanización y uso consciente de la tecnología es un desafío ineludible. Desde la Escuela de Salud, entendemos que la formación técnica debe integrar habilidades digitales con competencias éticas y socioemocionales. Que este Día de Internet nos sirva para recordar que la mejor red social es la que se construye en el box de atención, donde la tecnología asiste, pero la sensibilidad humana es la que verdaderamente sana.